Bienvenido a nuestro "Libro de Cuentos", esperamos que puedas encontrar aquí tus historias favoritas.
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miércoles, 26 de febrero de 2014

El pollo de Rita

Rita era una cocinera muy buena. Un día su amo le ordenó preparar un pollo asado porque tenía un invitado a cenar.

La mujer se esmeró y preparó el pollo tan bien que la boca se hacía agua con sólo verlo.

- Tengo que probar a ver si tiene bastante sal -se dijo para tener alguna justificación. Arrancó un ala y se la comió.

- Está bueno -se felicitó. Pero si dejo sólo un ala, el amo se dará cuenta de que falta la otra. Mejor será que me las coma a las dos.

Tanto probar, cuando llegó el amo no quedaba nada del pollo, pero la cocinera le aseguró:

- El pollo está listo. Ya podéis afilar el cuchillo para partirlo.

Poco después llegó el invitado que esperaban.

- ¡Escapad! -lo recibió Rita. Mi amo os ha invitado sólo para mataros. ¿No oís cómo afila el cuchillo?

El otro no se lo hizo repetir dos veces y salió corriendo a toda velocidad.

- ¡Menuda gente invitáis a cenar! -se lamentó la cocinera. Ese hombre ha cogido el pollo y se ha escapado.

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miércoles, 19 de febrero de 2014

Las bolsas de los defectos

Según una leyenda griega, cuando los hombres fueron creados el buen dios Zeus entregó a cada uno dos bolsas; una llena de sus propios defectos y la otra llena de los defectos de los demás.

Pero cuando llegó el momento de entregarles las bolsas, colgadas en los extremos de una varita, por error puso la bolsa de los defectos ajenos delante del hombre y la otra en la espalda.

Quizás por ésto es tan fácil ver los defectos ajenos y tan difícil darse cuenta de los propios, porque a éstos parece que no los vemos.

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miércoles, 12 de febrero de 2014

La guerra de los magos

El mago ¡Ah! estaba en guerra con el mago ¡Oh! Este último fue hecho prisionero pero no se dio por vencido, se convirtió en un fogoso caballo y huyó. ¡Ah! se dio cuenta; se convirtió en un galgo y lo persiguió.

¡Oh! estaba a punto de ser atrapado, pero se transformó en un lobo y se lanzó contra el galgo. ¡Ah! estaba a punto de ser despedazado, pero se transformó en un oso, mientras que el otro, imaginándoselo se convirtió en un león.

Para escapar de las garras de la bestia, ¡Ah! se convirtió en cisne y salió volando. Vio que lo perseguía un halcón y se lanzó al mar transformado en pez. ¡Oh!, que ahora era un tiburón, iba ya a comérselo cuando ¡Ah! consiguió llegar a la costa, donde la princesa estaba lavando.

Se convirtió en jabón y la joven intentó tomarlo, pero ¡Ah! se convirtió en un anillo de oro y ella se lo puso en el dedo. Llegó un mercader, que era ¡Oh!, y se lo pidió: el anillo se rompió en granos de trigo.

El mercader se transformó en un gallo, picoteó por todas partes y salió volando y cantando victoria; pero un grano se había escondido y salió cuando el gallo ya no estaba. Se convirtió en un príncipe y se casó con la princesa.

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jueves, 6 de febrero de 2014

El león y sus socios

La cabra, la oveja y la vaca entraron en sociedad con el león y, como en todas las sociedades, se estableció qué gastos y ganancias se dividirían a partes iguales.

Cazaron en una trampa un ciervo y se reunieron para distribuírselo. El león hizo cuatro partes iguales:

- Tomo la primera -dijo- porque me corresponde por derecho; la segunda porque soy el rey de la selva y la tercera porque soy el más fuerte. Y si alguno quiere lo que queda, ¡me lo zampo de un solo bocado!

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