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martes, 28 de agosto de 2018

El enigma de la esfinge

La esfinge era un monstruo con cabeza de mujer, alas de pájaro y cuerpo y patas de león, de la que en tiempos antiquísimos se esculpió una imagen de piedra que aún hoy se yergue en el desierto de Egipto, junto a las pirámides.

La esfinge, la verdadera, estaba sobre un peñasco en las cercanías de la ciudad griega de Tebas. Bloqueaba el paso a los caminantes y les obligaba a responder a difíciles adivinanzas. Quien no las resolvía era devorado por ella.

Cierto día apareció por el lugar un hombre llamado Edipo. La esfinge le preguntó:

- ¿Cuál es el animal que camina a cuatro patas por la mañana, con dos al mediodía y con tres por la noche?

- ¡El hombre! -respondió Edipo.

Durante la mañana de su existencia, o sea en sus primeros meses de vida, el hombre se mueve a gatas o, lo que es lo mismo, a cuatro patas; cuando es adulto, es decir, al mediodía, camina con dos; y en la vejez, que es la noche, ayuda a las dos piernas con una tercera, el bastón.

¡Era la respuesta exacta! La esfinge no supo soportar la vergüenza de haber sido derrotada y se mató arrojándose desde el peñasco.

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miércoles, 22 de agosto de 2018

El puercoespín y la carda

¿Sabéis lo que es una carda? Es una especie de cepillo erizado de alambres, que se pasa sobre los tejidos para que queden aterciopelados y con pelo.

Debe ser importante porque hay quien se divierte robando cardas. A un tipo le bastó con robar una para meterse en un buen lío.

- ¿Quién? ¿Yo? ¿Robar una carda yo? -dijo a quien lo acusaba del robo. - ¡Ni siquiera sé lo que es!

Enseguida se supo que había dicho una mentira, porque al instante se transformó en un puercoespín, es decir, ¡en una carda viviente!

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jueves, 16 de agosto de 2018

El pez volador y la gaviota

El pez volador vive en el mar y se nutre de cosas del mar, si bien de vez en cuando salta fuera de las olas y vuela.

La gaviota también se alimenta de cosas del mar, pero tiene el nido en tierra firme.

Un día se tragó un erizo de mar y vio las estrellas.

- Te está bien empleado -le dijo el inteligente pez volador. -¡Has querido alimentarte "a la marinera" sin saber lo que es el mar!

Quien abandona el propio oficio y se embarca en una actividad que no conoce corre un gran riesgo.


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jueves, 9 de agosto de 2018

La perrita Pirueta

La perrita Pirueta tenía muy buenas cualidades. Sin embargo, ante un asado perdía la cabeza; hasta el punto de que era capaz de robarlo de la fuente, sin esperar a que estuviese cortado en lonchas.

Y eso es lo que hizo un día que vio en la mesa un asado enorme para doce, casi tan grueso como el tronco de un árbol. Y corre que te corre, con aquella maravilla entre los dientes, pirueta llegó hasta la orilla de un pequeño arroyo transparente y límpido como un espejo.

- Me acercaré a la orilla y me zamparé el asado sin que nadie me moleste - pensó la perrita Pirueta.

Muy contenta, la perrita se aproximó al arroyo y metió una pata dentro del agua.

¡Sorpresa! En el agua vio la imagen de un perro con un enorme asado en la boca que parecía más grande que el suyo. Pirueta, llena de codicia, no se lo pensó dos veces: soltó su comida e intentó clavarle los dientes al gran asado que tenía el otro perro.

En eso, la corriente se llevó la carne de verdad y la perrita Pirueta se quedó con un palmo de narices pensando en el famoso refrán que dice "más vale pájaro en mano que ciento volando".


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miércoles, 1 de agosto de 2018

El lobo, la leona y el mulo

Un lobo hambriento caminaba por la selva, cuando se tropezó con una leona que tenía más hambre que él.

-¡Estoy perdido! - murmuró el lobo.

Cerró los ojos y se agazapó en el suelo.

Pasaron unos instantes que le parecieron siglos, pero no sucedió nada. Entonces abrió con cautela un ojo y vio un hermoso y rollizo mulo paciendo tranquilamente en la hierba, exactamente a mitad de camino entre la leona y él.

-¡Estoy salvado! -pensó el lobo mientras abría el otro ojo. -¡Ahora me confabularé con la leona para cazar al mulo!

Le guiñó el ojo a la leona, y ésta le respondió a su vez haciéndole otro guiño.

Los dos depredadores avanzaron hacia el mulo. El lobo, que era muy ruin, se permitió el lujo de aplazar por unos minutos el banquete que le esperaba y burlarse de la pobre víctima.

-¿Quién eres? -le preguntó al mulo. - ¿De dónde vienes?

-No lo sé - dijo tímidamente el mulo con la boca llena de hierba fresca.

Mi madre me dice siempre que soy tan tonto que nunca aprenderé mi nombre. Por eso me lo ha escrito en la planta del pie, y me ha dicho que se lo enseñe a quien quiera saberlo. Si quieres, puedes acercarte a verlo.

Y, diciendo ésto, el mulo levantó una de las patas traseras.

- Lo siento -carraspeó el lobo. -No sé leer.

-Yo sí que sé -rugió la leona, acercándose a él.

Entonces el mulo soltó una coz que golpeó a la depredadora en el mentón, y la envió al mundo de los sueños. Después levantó de nuevo la pata esperando el ataque del lobo.

Pero el lobo, que lo había visto todo, ya estaba lejos, con la barriga vacía y con muchas y tremendas ganas de llorar.

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